¡CUÁNTO HEMOS APRENDIDO!

Raquel Calatayud, tesorera de Amade

La vida es un camino que se rige por el paso del tiempo. Por suerte o por desgracia, los días, los meses, los años van avanzando y van dejando atrás nuestras vivencias para convertirse en recuerdos… El tiempo pasará, el Covid19 pasará… seguro…

El coronavirus, para toda una generación, es un punto de inflexión en nuestra manera de afrontar el día a día, de vivir, de disfrutar de las pequeñas cosas y  por supuesto de las personas que son para nosotros importantes… siempre habrá un antes y un después de esta pandemia.  Lo habrá como personas, pero sin duda también como profesionales que somos de este maravilloso sector al que nos dedicamos, el de acompañar a las personas mayores en su última etapa vital. Creo que puedo afirmar y no me equivoco,  que a la inmensa mayoría de profesionales que trabajamos con personas mayores, ya sea personal de atención directa, indirecta, servicios generales etc., el coronavirus nos ha cambiado la vida, y, permitidme el atrevimiento, más si cabe que a muchos otros colectivos de la sociedad. Hemos «tocado» el virus, hemos batallado con él, unas veces le hemos ganado y por desgracia, en otras ocasiones hemos perdido… pero si así ha sido… siempre dándolo todo, en cuerpo y alma…

La incertidumbre, el desconcierto, la falta de medios, la falta de manos, el escaso reconocimiento social que recibimos, especialmente durante los primeros meses, y por supuesto las pérdidas, las vidas que nos ha robado este maldito virus quedarán para siempre en nuestro recuerdo….  ¿Pero sólo quedará eso? Estoy convencida que no… quedarán también muchas otras cosas, sobre todo quedarán lecciones aprendidas. ¿Las repasamos?

Hemos  aprendido, o mejor dicho, hemos enseñado a la sociedad que somos centros de vida, que las personas vienen a nuestras residencias, a nuestros centros de día, a nuestras viviendas con servicios a vivir! Hemos aprendido que somos eso, hogares, centros y servicios sociales,  y que, aunque atendemos cada vez a más personas en situación de gran dependencia ofreciendo en muchos casos servicios sociosanitarios, nuestro buen hacer y nuestros desafíos no estaban a la altura del coronavirus.  Hemos aprendido que ante una situación de esta naturaleza necesitábamos ayuda, y la continuaremos necesitando en el futuro para afrontar crisis sanitarias. Por tanto, algo debe cambiar a partir de ahora… Resulta  imprescindible reabrir y retomar desde el sector y por supuesto, desde la Administración, el debate sobre un espacio real, efectivo y recompensado de naturaleza sociosanitaria. Lo sanitario y social ha de construir un camino común en beneficio de la calidad de vida de nuestros mayores. El Covid nos lo ha enseñado a un precio muy alto.

Hemos aprendido, o mejor dicho, hemos comprobado, que tenemos grandes equipos en los centros y servicios. El covid se ha cargado «de cuajo» en nuestros centros el «parcelismos» , el «esto me toca» o «esto no es mío».  Nos hemos dado cuenta que todos los profesionales, da igual nuestra categoría o disciplina somos importantes y que trabajando de la mano podemos sacar adelante situaciones muy difíciles. Todos hemos puesto en valor lo mejor de nosotros mismos y, en nosotros mismos hemos encontrado la recompensa a nuestro esfuerzo.

Y por último hemos aprendido que nuestro sector requiere de una voz potente y unísona ante la sociedad.  Es necesario dar luz a nuestro esfuerzo, y a la gran labor que hacemos cuidando de nuestros mayores. De una vez por todas, hay que revertir la imagen de sector endeble y frágil  que muchos medios se empecinan en reivindicar.  Hemos de demostrar a la gente de la calle que somos un sector  sólido, de futuro, que se esfuerza por avanzar, por reinventarse con servicios centrados en la persona y en las necesidades del mayor de hoy en día, un sector dotado de grandes profesionales y grandes proyectos, en definitiva un sector vivo!!!  Para ello es fundamental construir alianzas, entre el ámbito público y el privado, entre el ámbito social y mercantil, entre las diferentes administraciones y sector de atención a la dependencia, entre el ámbito social y el sanitario, entre empresarios y sindicatos, y por supuesto entre las diferentes plataformas de nuestro sector y los profesionales que las conformamos.

El coronavirus dejará huella de dolor, impotencia pero también de superación y crecimiento como personas, pero también como sector… no tengamos ninguna duda!