Paloma Junquera: “La adherencia terapéutica de las personas con Parkinson es mayor en un entorno supervisado””

Con motivo del Día Mundial del Parkinson, que se conmemora cada 11 de abril, la Asociación Madrileña de Atención a la Dependencia (AMADE) comparte este espacio con Paloma Junquera de Rada, fisioterapeuta del Centro de Día DomusVi Chamartín, para analizar el papel de los centros de día y los beneficios de la fisioterapia tanto para las personas con párkinson como para sus cuidadores. Durante la entrevista, Junquera de Rada subraya la importancia de una “intervención continua y específica” ante las alteraciones del movimiento propias de esta enfermedad, así como la necesidad de ofrecer “formación” a las familias para mejorar el cuidado diario. Además, destaca los beneficios de la fisioterapia “a nivel físico, en la activación cognitiva y en la neuroplasticidad”. Asimismo, pone en valor el papel de los centros de día en la atención al párkinson, cuyo objetivo es “promover la autonomía mediante intervenciones terapéuticas estructuradas y adaptadas a cada fase de la enfermedad”. En este sentido, señala que “la adherencia terapéutica es mayor en un entorno supervisado”. A lo largo de la entrevista, la especialista profundiza en las actividades específicas que se desarrollan en estos centros para mejorar la calidad de vida de los usuarios, ya que, como afirma, “apostar por programas terapéuticos especializados es apostar por calidad de vida”. Labor y beneficios de los centros de día ante el párkinson ¿Podría explicarnos cuál es la labor principal de un centro de día en la atención a personas con párkinson? La labor principal de un centro de día es proporcionar una atención integral con un enfoque multidisciplinar, donde la fisioterapia tiene un papel clave en el abordaje de los síntomas motores del párkinson. Se trabaja para mantener la funcionalidad, prevenir complicaciones secundarias derivadas de la inmovilidad y promover la autonomía mediante intervenciones terapéuticas estructuradas y adaptadas a cada fase de la enfermedad. ¿Cuáles son las principales necesidades que presentan actualmente las personas con Parkinson y sus familias? A nivel fisioterapéutico, las personas con párkinson presentan alteraciones del movimiento como bradicinesia, rigidez, temblor y trastornos de la marcha y el equilibrio. Esto requiere intervención continua y específica. Las familias, por su parte, necesitan apoyo en el manejo físico del paciente, formación en movilizaciones seguras y recursos que reduzcan la sobrecarga derivada del cuidado diario. ¿Qué beneficios aporta un centro de día a las personas con Parkinson en su día a día? El acceso a programas de fisioterapia estructurados permite trabajar de forma sistemática la movilidad, la fuerza, la coordinación y el equilibrio. Esto contribuye a reducir el riesgo de caídas, mejorar la capacidad funcional y optimizar la realización de actividades básicas de la vida diaria. Además, la adherencia terapéutica es mayor en un entorno supervisado. ¿Cómo influye la asistencia de los profesionales en la evolución física y cognitiva de los pacientes? La intervención fisioterapéutica basada en evidencia contribuye a mantener la capacidad motora y a ralentizar el deterioro funcional. Se emplean técnicas como el entrenamiento de la marcha, ejercicios de amplitud de movimiento, trabajo de doble tarea y reeducación postural. Estas intervenciones no solo impactan a nivel físico, sino que también favorecen la activación cognitiva y la neuroplasticidad. Desde su experiencia, ¿qué cambios suelen notar las familias cuando su familiar comienza a acudir al centro? Las familias suelen observar mejoras en la movilidad, mayor seguridad en la marcha y una disminución de los episodios de bloqueo. También se aprecia una mayor independencia en las actividades cotidianas y una reducción del riesgo de caídas, lo que genera mayor tranquilidad en el entorno familiar. ¿Qué papel juegan los centros de día en el cuidado del cuidador? Desde el punto de vista fisioterapéutico, los centros también actúan como espacios de educación para el cuidador, enseñando técnicas de movilización, transferencias y posicionamiento. Esto reduce el riesgo de lesiones tanto en el paciente como en el propio cuidador y mejora la calidad del cuidado domiciliario. ¿Qué terapias o actividades específicas desarrollan para mejorar la calidad de vida de los usuarios? Se desarrollan programas de fisioterapia individual y grupal centrados en: Reeducación de la marcha y del equilibrio Entrenamiento de fuerza y resistencia Ejercicios de amplitud de movimiento Trabajo de coordinación Prevención de caídas y reentrenamiento funcional Estas intervenciones se complementan con otras terapias para abordar de forma global la enfermedad. ¿Qué retos existen hoy en día en la atención sociosanitaria de esta enfermedad? Uno de los principales retos es la continuidad asistencial y la implementación de programas de fisioterapia basados en evidencia de forma accesible y sostenida en el tiempo. También es necesario fomentar la intervención precoz y aumentar la especialización de los profesionales en patologías neurológicas. En el marco del Día Mundial del Parkinson, ¿qué mensaje le gustaría trasladar a la sociedad? Es fundamental entender que la fisioterapia es una herramienta clave en el abordaje del párkinson en todas sus fases. La intervención temprana, intensiva y específica puede marcar una gran diferencia en la evolución funcional del paciente. Apostar por programas terapéuticos especializados es apostar por calidad de vida.
Los fisioterapeutas comparten recomendaciones para promover la actividad física y un envejecimiento saludable

Con motivo del Día Mundial de la Fisioterapia, que se celebra el 8 de septiembre, la Asociación Madrileña de Atención a la Dependencia (AMADE) destaca un artículo del Colegio Profesional de Fisioterapeutas de la Comunidad de Madrid sobre la relevancia de esta especialidad en la promoción de un envejecimiento saludable. Asimismo, AMADE participará en la jornada organizada por el CPFCM en la plaza de Callao, una oportunidad para seguir profundizando en los beneficios de este ámbito. El ritmo de envejecimiento de la población está siendo mucho más rápido que en cualquier otro momento de la historia. Pero hacerse mayor no significa que las personas tengan que perder autonomía de manera significativa. Al contrario, el envejecimiento saludable implica mantenerse activo y adquirir hábitos que ayudarán a reducir el riesgo de padecer muchas enfermedades crónicas. A la vez, es importante conservar las relaciones sociales. Los entornos de apoyo que promueven el bienestar físico y mental son esenciales para un envejecimiento saludable. Jornada sobre fisioterapia y envejecimiento saludable Los fisioterapeutas madrileños mostrarán este 8 de septiembre, en la plaza de Callao, el secreto de la eterna juventud, que estará protegido en una gran caja fuerte, y ofrecerán también recomendaciones prácticas a la ciudanía para lograr un envejecimiento saludable. Durante esta jornada romperán con falsas creencias en torno al envejecimiento, como que una persona mayor no debe practicar ejercicios de fuerza; que no debe realizar actividad física incluso, porque podría caerse; o que es demasiado tarde para cambiar las cosas. La evidencia científica ha demostrado lo contrario. Los fisioterapeutas son los profesionales sanitarios que ayudan a los mayores en este sentido, aconsejando a cada persona sobre cómo adoptar un estilo de vida saludable a lo largo de la vida y ofreciendo tratamientos y planes de ejercicio individualizados que se adapten a sus necesidades. La Fisioterapia también ayuda a mantener la autonomía. Las personas más activas tienen hasta un 41 % menos de probabilidades de sufrir fragilidad. Esto ayudará a prevenir la pérdida de fuerza y masa muscular (sarcopenia) y a estar en mejor forma física al aumentar la capacidad aeróbica y pulmonar.
La fisioterapia en la prevención de lesiones en el entorno sociosanitario: una aliada contra el absentismo laboral

Con motivo del Día Mundial de la Seguridad y la Salud en el Trabajo, 28 de abril, en la Asociación Madrileña de Atención a la Dependencia (AMADE) tenemos el privilegio de contar con un artículo de Olga Cures Rivas, tesorera del Ilustre Colegio de Fisioterapeutas de Madrid (ICPFCM ) y miembro de la comisión de Geriatria del ICPFCM y de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG). El trabajo en los centros residenciales requiere una atención centrada no solo en la persona usuaria, sino también en el bienestar de los profesionales que cuidan de ellos. Entre los principales riesgos laborales en este sector, destacan las lesiones musculoesqueléticas, especialmente de espalda, que son responsables de un alto porcentaje de bajas laborales. La Organización Internacional del Trabajo (OIT) recuerda que más del 60% de los trabajadores del ámbito sanitario y sociosanitario han sufrido algún tipo de lesión musculoesquelética relacionada con su actividad. Estas lesiones no solo impactan en la salud del trabajador, sino que afectan de manera directa a la calidad asistencial que reciben los residentes. Prevenir estas dolencias a través de la fisioterapia es fundamental para mejorar la calidad de vida de los profesionales y garantizar una atención continua y segura a nuestros mayores. Importancia de la Fisioterapia Preventiva La fisioterapia orientada a la prevención tiene como objetivo actuar antes de que se produzca la lesión, trabajando sobre los factores de riesgo y fortaleciendo la condición física de los profesionales. Su implantación en los centros sociosanitarios es clave para reducir el absentismo laboral, mejorar el clima laboral y favorecer una cultura de seguridad y autocuidado. El fisioterapeuta no solo interviene cuando aparece una dolencia, sino que evalúa, planifica e implementa medidas para anticiparse a los problemas, promoviendo hábitos de trabajo más saludables y seguros. Principales Acciones de Prevención El fisioterapeuta puede intervenir en diversas áreas que ayudan a prevenir lesiones laborales de forma efectiva: – Formación en ergonomía: capacitar a los profesionales en técnicas adecuadas de movilización de residentes, uso correcto de sillas de ruedas, grúas y ayudas técnicas. – Valoración funcional periódica: realizar evaluaciones individuales para detectar precozmente signos de sobrecarga, disminución de la movilidad o fatiga muscular. – Programas de ejercicio terapéutico: diseñar rutinas de fortalecimiento de la musculatura lumbar, abdominal y del tren inferior, esenciales para soportar las exigencias físicas del trabajo. – Asesoramiento en ayudas técnicas: recomendar el uso de dispositivos como arneses de transferencia, discos giratorios o camas regulables para reducir riesgos en la manipulación. – Actuación precoz ante molestias: instaurar protocolos de atención rápida ante síntomas iniciales para evitar su agravamiento y cronificación. Pautas Sencillas para la Prevención de Lesiones Adoptar medidas preventivas en el día a día puede marcar una gran diferencia en la salud musculoesquelética de los trabajadores sociosanitarios. Algunas recomendaciones prácticas son: – Mantener la espalda recta y flexionar las rodillas al levantar pesos o movilizar usuarios. – Utilizar siempre ayudas técnicas disponibles para transferencias y cambios posturales. – Realizar pausas activas de estiramiento y movilidad articular cada 60 minutos de trabajo continuado. – Evitar mantener posturas forzadas o agachadas de manera prolongada. – Realizar ejercicios de fortalecimiento lumbar y abdominal al menos dos veces por semana. – Consultar con el fisioterapeuta ante cualquier signo de dolor persistente o molestia inusual. Pero siempre recordar que “La mejor postura es la que menos dura” Impacto de la Prevención en los Centros Residenciales La implementación de programas de fisioterapia preventiva aporta múltiples beneficios tanto a los trabajadores como a las propias organizaciones: – Reducción significativa de las bajas laborales por lesiones musculoesqueléticas. – Menor rotación de personal, favoreciendo la estabilidad de los equipos de trabajo. – Mayor motivación y compromiso de los profesionales con su centro. – Mejora de la calidad asistencial y del trato hacia los residentes. – Optimización de los recursos humanos y económicos destinados a cubrir ausencias por incapacidad. Conclusión La fisioterapia preventiva es una herramienta fundamental para cuidar de la salud de los profesionales sociosanitarios, reduciendo el absentismo y favoreciendo entornos laborales más seguros y humanos. Cuidar de quienes cuidan no solo es un acto de responsabilidad social, sino también una inversión estratégica que repercute directamente en la calidad de vida de los residentes. Incorporar fisioterapeutas de forma activa en los programas de prevención de riesgos laborales de los centros sociosanitarios debe convertirse en una prioridad para construir instituciones más saludables y sostenibles.