AMADE y HDS Formación sellan una alianza para impulsar el desarrollo profesional en los centros de atención a la dependencia

La Asociación Madrileña de Atención a la Dependencia (AMADE) y HDS Formación han firmado un acuerdo de colaboración estratégica para reforzar las capacidades de los profesionales que trabajan en los centros asociados a la entidad. El convenio posiciona a HDS Formación como partner formativo de referencia de AMADE, con un compromiso compartido: que la formación, la tecnología y el acompañamiento lleguen a los equipos que sostienen la atención diaria a las personas en situación de dependencia. HDS Formación aporta a esta alianza una visión que va más allá de la formación convencional. Su experiencia en la gestión y el desarrollo de equipos permite a las organizaciones trabajar sobre los factores que realmente determinan la estabilidad y el rendimiento de sus plantillas: la atracción de profesionales cualificados, la fidelización del talento, el desarrollo de competencias de liderazgo y la prevención del desgaste profesional. Un enfoque consultivo que parte del diagnóstico de las necesidades reales de cada centro para diseñar itinerarios de desarrollo con impacto medible en la cohesión de los equipos y en la calidad de la atención que prestan. Esta colaboración responde a la estrategia de AMADE de anticiparse a los principales desafíos que afrontan los centros y servicios de atención a la dependencia y poner a disposición de sus asociados recursos especializados que contribuyan a mejorar su gestión. A través de este tipo de acuerdos con organizaciones de referencia, AMADE amplía los servicios de valor añadido que ofrece a sus asociados y refuerza su papel como agente impulsor de la profesionalización, la innovación y la mejora continua del sector. Para los centros asociados a AMADE, esta colaboración significa tener acceso a un acompañamiento integral: desde el diagnóstico de necesidades y el diseño de programas actualizados conforme a la normativa vigente, hasta metodologías de aprendizaje adaptadas a la realidad asistencial y apoyo continuo en la planificación del desarrollo de sus equipos. Las acciones formativas podrán bonificarse a través del crédito FUNDAE de cada entidad, y HDS Formación ofrecerá a los centros que lo deseen soporte en la tramitación de dicha bonificación. La propuesta incluye además un programa de bienestar profesional dirigido a los equipos de los centros, que contempla un servicio de atención psicológica y actividades específicas orientadas a la prevención del burnout y al cuidado emocional. En un sector con altos niveles de exigencia y rotación, cuidar a quienes cuidan no es solo un gesto de responsabilidad: es una condición esencial para garantizar la calidad y la continuidad de la atención. Como complemento a este acompañamiento, los centros tendrán acceso a herramientas tecnológicas que refuerzan el desarrollo de competencias en el día a día. Entre ellas, entornos digitales de aprendizaje y agentes conversacionales basados en inteligencia artificial que permiten a los profesionales entrenar situaciones complejas —como la comunicación con familiares o la gestión de reclamaciones— en entornos simulados y seguros, trabajando habilidades de escucha, empatía y resolución que resultan clave en la atención a personas. El acuerdo representa un paso significativo para un sector que afronta retos crecientes de profesionalización, retención de talento y actualización permanente. La unión del conocimiento sectorial de AMADE con la capacidad consultiva, formativa y tecnológica de HDS Formación ofrece un modelo de referencia sobre cómo la colaboración entre asociaciones y empresas especializadas puede elevar los estándares de desarrollo profesional en el ámbito sociosanitario. Con esta alianza, ambas organizaciones reafirman su compromiso con el desarrollo y el bienestar de los profesionales del sector de la dependencia, apostando por un enfoque integral que combina consultoría, formación continua, bienestar profesional e innovación tecnológica. Un compromiso que cobra especial significado al darse a conocer en el Día Internacional de las Personas Cuidadoras, el 5 de noviembre, y que responde a un objetivo compartido: cuidar de quienes cuidan para contribuir a mejorar la calidad de vida de las personas que atienden.

Dinah G. Barriales: “El Trabajo Social me ha dado una base muy sólida para entender las necesidades de las personas y cómo funcionan los sistemas de atención

Dinah G. Barriales, trabajadora social y directora de Operaciones de los centros de cuidados de la zona centro de Caser Residencial.

Con motivo del Día Mundial de Trabajo Social, en la Asociación Madrileña de Atención a la Dependencia (AMADE) compartimos esta jornada con Dinah G. Barriales, trabajadora social y directora de Operaciones de los centros de cuidados de la zona centro de Caser Residencial. Su trayectoria refleja la evolución “de la intervención directa hacia la gestión y la dirección”, sin perder la mirada integral que define al Trabajo Social, que le ayuda a “entender los servicios de cuidados” y que le aporta “competencias muy valiosas para la dirección”. De cara al futuro, subraya la importancia de “mantener siempre la sensibilidad social que caracteriza a la profesión”, así como ampliar la formación para afrontar los retos que afronta el sector. Evolución en su trayectoria profesional dentro del Trabajo Social ¿Cuál fue tu motivación para estudiar trabajo social? Cuando elegí estudiar Trabajo Social, me interesaba especialmente comprender cómo influyen los factores sociales en la vida de las personas y cómo desde las organizaciones se pueden generar respuestas a esas necesidades. Me parecía una profesión muy conectada con la realidad y con una visión bastante amplia de los problemas sociales. Con el tiempo, he comprobado que esa mirada global es muy útil no solo en la intervención directa, sino también en la gestión de servicios. Ahora, desde la experiencia, ¿volverías a escoger esta profesión? Sí, porque el Trabajo Social me ha dado una base muy sólida para entender las necesidades de las personas y cómo funcionan los sistemas de atención. Aunque mi trayectoria profesional ha evolucionado hacia la gestión y la dirección dentro de una empresa privada, esa mirada del trabajo social sigue muy presente en cómo entiendo los servicios de cuidado y en la toma de decisiones. ¿Siempre has trabajado en servicios de atención a personas mayores? No, mi trayectoria ha sido bastante diversa. He trabajado con menores, en la Administración Pública, en proyectos de voluntariado y en primera atención, en la vivienda pública. Esa diversidad me ha permitido conocer diferentes realidades sociales y distintos modelos de intervención. Con el tiempo mi carrera se ha ido orientando hacia el sector de los cuidados y hacia la gestión de centros residenciales. ¿Por qué te gusta este sector? El sector de los cuidados tiene un enorme impacto social. Estamos hablando de acompañar a las personas en una etapa muy importante de su vida y de apoyar también a sus familias. Es un sector que combina una dimensión muy humana con una gran exigencia en términos de organización, gestión y calidad de los servicios, especialmente cuando se trabaja desde una empresa privada que tiene que garantizar sostenibilidad y excelencia en la atención. Actualmente tu posición es Directora de Operaciones de los Centros de Cuidados de la zona Centro en Caser Residencial. ¿Estamos las trabajadoras sociales preparadas para desarrollar puestos directivos? Sin duda. El Trabajo Social aporta competencias muy valiosas para la dirección: capacidad de análisis de situaciones complejas, visión global, habilidades de comunicación y una gran orientación a las personas. Cuando estas competencias se complementan con formación en gestión y experiencia organizativa, las trabajadoras sociales pueden desarrollar perfectamente puestos directivos en organizaciones sociales, sanitarias y también en empresas privadas del sector de los cuidados. Además, sigo confiando mucho en el valor que aportan estos perfiles dentro de las organizaciones. De hecho, en los equipos directivos con los que trabajo en los centros de cuidados de Caser, siempre procuro contar con trabajadores sociales, porque aportan una mirada muy completa sobre las personas, los equipos y los servicios. Creo que esa combinación entre sensibilidad social y capacidad de gestión es especialmente valiosa en el sector de mayores. Di una fortaleza y una debilidad del perfil profesional de trabajo social para posiciones de alta dirección Una fortaleza muy clara es la capacidad de entender las necesidades de las personas y de los equipos desde una perspectiva muy integral, lo que ayuda mucho a tomar decisiones que realmente impactan en la calidad de los servicios. Quizá como debilidad, tradicionalmente el Trabajo Social ha estado más vinculado a la intervención directa que a la gestión, por lo que a veces falta formación específica en áreas como estrategia, gestión económica o liderazgo organizativo. Afortunadamente cada vez más profesionales del Trabajo Social están incorporando esa formación. ¿Qué es lo que más te gusta de tu trabajo? Lo que más me gusta es poder contribuir a que los centros de cuidados de Caser Residencial funcionen bien y a que los equipos tengan las condiciones necesarias para desarrollar su trabajo. Cuando una organización está bien gestionada, eso se traduce directamente en una mejor atención a las personas y en un entorno de trabajo más sólido para los profesionales. Una recomendación o sugerencia para las futuras generaciones de trabajadoras sociales Les diría que mantengan siempre la sensibilidad social que caracteriza a la profesión, pero que también amplíen su formación hacia la gestión, el liderazgo y la estrategia. El sector social necesita cada vez más profesionales capaces de combinar la comprensión de las personas con la dirección de organizaciones y servicios complejos.

La importancia de la formación profesional ante la creciente demanda de personal cualificado en cuidados

Con motivo del Día Internacional del Auxiliar de Enfermería, 14 de julio, en la Asociación Madrileña de Atención a la Dependencia (AMADE) tenemos el privilegio de contar con un artículo de María Guadalupe Bragado Cordero, directora adjunta del Área de Formación Profesional de la Universidad CEU San Pablo. La Formación Profesional en España se va consolidando como un itinerario académico cada vez más demandado entre los estudiantes y como una opción de primera, que les ofrece importantes ventajas competitivas en términos de empleabilidad, frente a otras enseñanzas. Tanto es así que la matriculación en nuestro país ha crecido un 29,8% en los últimos 5 años, superando el millón de estudiantes en el curso 2021-2022. Además, en este contexto, la familia profesional de Sanidad es una de las que más ha crecido en cuanto al número de alumnos matriculados. Y la modalidad online, que también ha aumentado notablemente, especialmente en Grado Superior. Para nosotros, participar del crecimiento profesional en nuestro país es una responsabilidad que vivimos desde los valores de la Fundación Universitaria San Pablo CEU, que nació con la intención de contribuir a la mejora de la sociedad a través de la formación impartida en sus centros docentes, mediante un proyecto educativo basado en los principios cristianos, y en defensa del ser humano. Atención personalizada: talento, y crecimiento personal y profesional En CEU Formación Profesional apostamos claramente por la calidad educativa y la excelencia académica, la innovación y la formación de nuestros alumnos en valores y virtudes humanas. Por tanto, no sólo confiamos en su talento, sino que acompañamos a nuestros estudiantes en su crecimiento personal y profesional, mediante una atención personalizada en la que el papel del profesor tutor cobra una relevancia muy especial. La cualificación profesional en sanidad es clave para garantizar la calidad asistencial, la seguridad del paciente y la eficiencia del sistema de salud. Y aunque la FP en sanidad permite una rápida incorporación al mercado laboral y responde a la creciente demanda de personal cualificado en cuidados, especialmente en un contexto de envejecimiento poblacional y aumento de la cronicidad, lo cierto es que la gran mayoría de nuestros alumnos de ciclos formativos de grado medio y superior opta por ampliar sus estudios en la universidad. Un porcentaje significativo de alumnos que deciden matricularse en el ciclo de grado medio Técnico en Cuidados Auxiliares de Enfermería accede después a Grado Superior. En el caso de TCAE, se estima que más del 40% de los titulados de Grado Medio continúan su formación en ciclos superiores, como puedan ser Imagen para diagnóstico y medicina nuclear, Anatomía Patológica, Radioterapia, Higiene Bucodental, etc. puesto que la especialización será la clave para ofrecer una atención sanitaria de calidad. Una figura esencial en diferentes ámbitos Según el Marco Estratégico para los Cuidados de Enfermería 2025-2027 del Ministerio de Sanidad, los Técnicos en Cuidados Auxiliares de Enfermería están asumiendo un papel cada vez más relevante en temas cruciales para todos como pueden ser: Digitalización y uso de historiales clínicos electrónicos. Teleasistencia y telemedicina. Atención centrada en el paciente: mayor énfasis en la empatía, la comunicación y el trato humanizado. Por todo ello, en CEU Formación Profesional ofrecemos una formación práctica desde su incorporación al centro, para que los alumnos se vayan familiarizando con un entorno real de trabajo. De hecho, tanto en la modalidad presencial como online, cuentan con tutores expertos en medicina y enfermería, que les enseñan las técnicas básicas de una manera muy cercana. Además, al finalizar sus estudios acceden a unas prácticas en hospitales, clínicas y/o residencias de reconocido prestigio para que puedan demostrar todas las habilidades que han ido adquiriendo en el centro educativo. La estrecha colaboración entre los tutores de CEU FP y de las distintas empresas, resulta clave para que haya una inserción laboral tan alta como la que presentan estos estudios, cada vez más reconocidos socialmente. Formación transversal y tecnología La humanización de la asistencia sanitaria representa un cambio profundo en la forma en que se presta atención a los pacientes, y para los Técnicos en Cuidados Auxiliares de Enfermería (TCAE) implica una serie de retos importantes que van más allá de las competencias técnicas. Se necesita incorporar módulos de aprendizaje más específicos y fomentar la formación transversal en valores, ética y el trato digno a los pacientes o personas dependientes. También deberemos integrar la tecnología en el cuidado al paciente, evitando que la digitalización suponga un obstáculo que nos aleje del paciente. En definitiva, el reto de la formación profesional será adecuarse a las necesidades presentes y futuras de nuestra sociedad, sin dejar de lado nuestro propósito fundamental como es el cuidado de las personas y su bienestar, así como el de sus familias.